Chelonia mydas
Es uno de los reptiles más migratorios y longevos del mundo. Su nombre no se debe al color de su caparazón, sino al color de su grasa corporal, teñida por los pigmentos de las algas que consume.
A diferencia de otras tortugas marinas, la tortuga verde es la única cuya dieta cambia drásticamente con la edad, lo que afecta su fisiología.
Posee un pico romo con bordes serrados (como un cuchillo de pan), una adaptación evolutiva perfecta para “pastorear” y cortar algas marinas y pastos marinos.
Al igual que las iguanas marinas, poseen glándulas detrás de los ojos para eliminar el exceso de sal. Esto da la impresión de que la tortuga está “llorando” cuando sale a desovar.
Su caparazón es liso y aerodinámico, lo que les permite nadar largas distancias a velocidades de hasta 35 km/h. Sus aletas delanteras funcionan como poderosos remos, mientras que las traseras actúan como timones.
Las hembras poseen una memoria magnética asombrosa que las lleva a regresar a anidar a la misma playa donde nacieron, incluso después de décadas de viajar miles de kilómetros por el océano.
El sexo de las crías no está determinado genéticamente, sino por la temperatura de la arena durante la incubación.
- Arena más cálida (>29°C) produce mayoritariamente hembras.
- Arena más fría produce mayoritariamente machos.
