Coenobita compressus

A diferencia de los cangrejos comunes, su abdomen es suave, curvado y desprotegido. La torsión de su cuerpo está adaptada específicamente para «atornillarse» dentro de la espiral de las conchas de caracoles marinos. 

Se ha observado que algunos cangrejos ermitaños no solo utilizan las conchas como refugio, sino que también pueden modificar gradualmente su interior. A través del roce constante y procesos naturales, la concha puede volverse más adecuada para sus necesidades de crecimiento.

 Tienen  branquias que deben mantenerse húmedas para permitir el intercambio de oxígeno. Para lograrlo, almacenan una pequeña cantidad de agua salada dentro de su concha, creando un microambiente acuático portátil.

Consumen desde algas y frutas caídas (como las del manzanillo) hasta restos de peces, heces de aves e incluso cadáveres de otros invertebrados.

Ermitaño (Coenobita compressus) en Galápagos