Aetobatus ocellatus
Su cuerpo está modificado en un disco pectoral ancho y angulado, con aletas que terminan en puntas estilizadas, simulando las alas de un ave rapaz. Puede alcanzar una envergadura de hasta 1.5 a 2 metros de punta a punta de las aletas.
Su dorso presenta una coloración espectacular de color gris oscuro, azul medianoche o negro, profusamente decorada con cientos de manchas blancas o anillos. Este patrón de manchas es único para cada individuo, funcionando como una huella dactilar biológica. Su vientre es blanco puro.
Cabeza robusta y prominente con un hocico aplanado y redondeado que recuerda al pico de un pato. Su boca, situada en la parte inferior, no tiene dientes comunes, sino placas dentales planas y sumamente duras, dispuestas en una sola fila por mandíbula, que funcionan como una trituradora de alta potencia. Estas placas le permiten aplastar con facilidad las conchas de moluscos, crustáceos y erizos de mar que constituyen su dieta principal.
Su cola es extremadamente larga, delgada y con forma de látigo. En la base de la cola, justo detrás de la aleta dorsal, posee uno o más aguijones serrados dotados de glándulas venenosas que utiliza estrictamente como un mecanismo de defensa de último recurso.
