Amblyrhynchus cristatus
Es uno de los ejemplos más fascinantes de adaptación evolutiva en el mundo. Es el único lagarto del mundo con capacidad de forrajeo marino. Para sobrevivir y alimentarse de algas, han desarrollado mecanismos biológicos complejos:
Poseen glándulas exocrinas especializadas situadas sobre los ojos, conectadas a las fosas nasales. Debido a que ingieren grandes cantidades de agua salada, estas glándulas concentran el exceso de sal y lo expulsan mediante estornudos, lo que a menudo deja una costra blanca de sal sobre sus cabezas.
Al ser reptiles, dependen del sol. Después de bucear en aguas que pueden estar a menos de 15°C, deben aplanarse contra las rocas de lava negra para absorber el calor máximo antes de que sus funciones metabólicas se ralenticen demasiado.
Uno de los descubrimientos científicos sorprendentes sobre esta especie es su respuesta a El Niño (ENSO). Cuando las aguas se calientan, las algas verdes y rojas (su alimento principal) desaparecen y son reemplazadas por algas pardas difíciles de digerir.
Las iguanas marinas pueden reducir su longitud corporal hasta en un 20%. No solo pierden grasa o músculo; estudios demuestran que reabsorben su propia materia ósea. Una vez que la comida vuelve a ser abundante, recuperan su tamaño original. Esta es una estrategia de supervivencia única para reducir el gasto energético
