Jasminocereus thouarsii
Su nombre científico evoca el delicado aroma de sus flores, similar al del jazmín, y su forma recuerda a los antiguos candelabros de salones coloniales.
Tiene un tronco central leñoso, grueso y cilíndrico de donde brotan múltiples ramas verticales y paralelas que se curvan hacia arriba, dándole su característica forma de candelabro gigante. Alcanza alturas de hasta 5 a 7 metros.
Las columnas están divididas longitudinalmente en una serie de costillas. Sobre ellas se alinean densamente las areolas, provistas de espinas afiladas que cambian de color con la edad, son amarillentas o rojizas en los brotes jóvenes y se vuelven grises o negras en las zonas más viejas.
Cuando el cactus muere y su tejido carnoso se descompone, revela un fascinante “esqueleto” cilíndrico de madera hueca y reticulada, sumamente resistente.
Es una especie pionera. Sus raíces son capaces de romper la dura roca volcánica superficial para anclarse, facilitando la descomposición del sustrato y abriendo el camino para que otras plantas menores puedan crecer en el futuro.
Al almacenar toneladas de agua en sus tejidos columnares, funciona como una reserva hídrica crucial para la fauna terrestre y aérea durante las prolongadas épocas de sequía que azotan la zona baja de la isla.
